Las técnicas para luchar contra la depresión de una manera natural se han convertido en un complemento a los fármacos y la psicoterapia. Se calcula que el 21% de los europeos experimentará una depresión menor debido a una interacción de los genes y las circunstancias de la vida.
La depresión se asocia a los cambios en los niveles de serotonina (neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central) y otros neurotransmisores responsables de las sensaciones de calma y bienestar. La reducción en los niveles de esos neurotransmisores desencadena una respuesta física y mental.
Los medicamentos antidepresivos tienen como objetivo hacer que estos neurotransmisores clave trabajen de nuevo en el bombeo de la serotonina y se logre la estabilización de los niveles neuroquímicos.
Estos tratamientos son efectivos en casos de depresión severa, pero está menos claro que sean tan efectivos para los casos más leves.
Las terapias complementarias naturales se están incorporando a los tratamientos para ayudar a mitigar los síntomas de la depresión y restaurar el sentido de bienestar y control.
Es fundamental recordar que las estrategias naturales no son un sustituto a la medicación. Si estás tomando un antidepresivo, habla siempre con tu médico antes de hacer ningún cambio.
La herramienta médica más potente a tu disposición en estos casos es la dieta. Numerosos médicos señalan que las dietas con demasiados alimentos son un importante contribuyente a los problemas de estado de ánimo.
Prueba con una dieta con alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3, localizados en el pescado azul, la soja o el aceite. Los estudios demuestran que una dieta baja en estos elementos esenciales en la construcción celular están relacionados con la depresión.
Los pescados aceitosos como el salmón, el arenque y las sardinas son las fuentes naturales más ricas y comiendo estos pescados tres o más veces a la semana, es posible que con algún suplemento pueda alcanzar los niveles recomendados de serotonina.


