La terapia cognitiva, la cual trata de cambiar los pensamientos y sentimientos negativos y la terapia cognitivo-conductual, que además de los pensamientos también se ocupa de las acciones, son los tratamientos más utilizados para la tratar depresión.
Se parte del supuesto de que los pensamientos negativos pueden dar lugar a los bajos estados de ánimo que pueden generar la depresión. La persona reacciona a situaciones incómodas de la vida con pensamientos negativos.
Cada vez más, este enfoque se está relacionado con las prácticas de meditación de origen budista que buscan “la conciencia plena“, es decir, “la mente llena”, pero no llena de ideas, sino llena de experiencias.
Lo contrario de la conciencia plena sería llevar la mente en piloto automático. Si una persona va paseando absorbido por los problemas de su trabajo, esta persona pone una especie de piloto automático que le permite desplazarse sin chocar con la gente ni ser atropellado, mientras que su mente sigue en el trabajo, recordando los problemas.
Esa actitud de desconectar de las experiencias rutinarias mientras se ocupa la mente en otras cuestiones sería lo opuesto a la conciencia plena. Cuando una persona que practica la conciencia plena camina, atiende a lo que ocurre en su cuerpo y en el entorno.
Puesto que el estrés y la ansiedad tienden a hacer que nuestros pensamientos se centren de manera casi obsesiva en nuestras preocupaciones, el estrés fomenta la utilización del piloto automático, manteniendo la mente siempre ocupada en resolver el problema que causa del estrés. Por tanto, nuestra primera herramienta para reducir el estrés consiste en dejar la preocupación llevando la mente al momento actual. Desarrollar la conciencia plena nos llevará a reducir el estrés.
Los aceites esenciales pueden ayudar a calmarte, relajarte y reducir los efectos del estrés y la fatiga mental. Al seleccionar productos de aromaterapia, intenta seleccionar los aceites esenciales de origen vegetal y natural, no fragancias con productos químicos.





